La última noche del mundo. Aviñón 2021



La dernière nuit du monde, de Laurent Gaudé. En el claustro de las celestinas.

Historia complicada, que según cuenta el festival se basa en poner fin a la noche para hacer que el mundo funcionará 24 horas al día todos los días de la semana. Partiendo de esta premisa, el director y actor Fabrice Murgia y el guionista Laurent Gaudé nos adentran en una historia con tintes de serie, en la que el protagonista comienza a investigar la desaparición de su mujer. En un mundo desvelado por el liberalismo extremo, se encuentra con la apisonadora de las empresas comerciales, los gobiernos debilitados, pero también con una resistencia encarnada por un extraño niño-oráculo o el Movimiento de la Nuit Noire... Fruto de una intensa colaboración con Laurent Gaudé, modificada por el contexto de la pandemia, el nuevo espectáculo de Fabrice Murgia pone en tensión el poder de la ficción y el material documental. Bajo el cielo estrellado del Cloître des Célestins, Fabrice Murgia juega con las técnicas del teatro para perturbar nuestros sentidos.


Dramaturgo (una quincena de obras), novelista (Le Soleil des Scorta, Premio Goncourt 2004), poeta y viajero, Laurent Gaudé se dedica al teatro desde 1997, trabajando con directores y actores de renombre. Su texto Nous, l'Europe, Banquet des peuples, dirigido por Roland Auzet, se representó en el Festival de Avignon en 2019, en el Cour du lycée Saint-Joseph.

El escenario está dividido en 3, dos plataformas, para hombre y mujer, que se iluminan independientemente para focalizar la atención en el hombre que debe ayudar a que las pastillas que ayudan a dormir solo 45 minutos, lleguen a todo el mundo. En este caso viaja a Brasil el día en que se aprobarán las pastillas. Mientras tanto, su mujer se debate entre la vida y la muerte, hasta desaparecer del hospital repentinamente. Los datos reales y precisos contrastan con la imaginación extrema, sin que el público sepa exactamente dónde se encuentra. 

Con un guión cuya  idea es buena, dormir menos de una hora para ser más eficaces, el tinte político que embadurna toda la obra resulta casposo. Querer pensar que por llevar las pastillas al mundo entero, la mujer del protagonista muere sola, con un discurso completamente en contra de estas pastillas por el simple hecho del desconocimiento de los efectos secundarios, parece un poco sesgado. La obra terminó aburriendo enormemente al público, que fue testigo de verborrea intensa y palabrería pedante. No hubo ovación y la gente terminó preguntándose qué narices acababa de ver y si para lo que explicó necesitaba realmente 1h20. Esta obra está hecha a medida de un público que pertenece a clubs de crítica de teatro, el público "inculto" es decir el 99%, lamentablemente no termina de valorar esta obra en su verdadera medida. El video de inicio, repetitivo hasta la pesadilla, no ayuda a que la gente esté preparada, más bien a poner a prueba su paciencia y a predisponerles a que lo que vaya a ver no guste si no es extraordinario, no siendo el caso...

Opinión: 1,5/5





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