LÀ – Baro d’evel: un espectáculo total que interroga sobre la presencia, el lenguaje y el vínculo humano. Théâtre de la Cité – CDN Toulouse Occitanie
El 10 de enero de 2026, en el innovador Théâtre de la Cité – CDN Toulouse Occitanie, se presentó el estreno de la versión en la que el espectáculo LÀ —creación de la compañía franco-catalana Baro d’evel— se interpretó con música en directo del Orchestre de Chambre de Toulouse. Este montaje marca un momento relevante en la trayectoria de uno de los grupos más singulares del teatro contemporáneo europeo, conocido por desdibujar los límites entre circo, danza, música, teatro y artes visuales.
Baro d’evel: una estética híbrida y una historia de veinte años
Fundada por Camille Decourtye y Blaï Mateu Trias, Baro d’evel lleva dos décadas explorando formas escénicas que desafían categorías convencionales. Su trabajo se caracteriza por una fusión entre disciplinas, una estética visual potente y una música integrada en el cuerpo y el gesto de los intérpretes. Si bien no todas sus producciones han sido revisadas en los medios convencionales de crítica teatral, funciones de otras obras como Là en diferentes ciudades —por ejemplo en París, Lille y Garonne— han dejado constancia de la singularidad de su universo escénico.
¿Qué es LÀ? Una experiencia entre poesía, presencia y cuerpo
Empezando por su propia concepción, Là no es un espectáculo narrativo tradicional sino una exploración del aquí y ahora: del cuerpo, de la voz, de la música y de su relación con el espacio y el público. La obra reúne a dos intérpretes —Decourtye y Mateu Trias— junto a Gus, un corbeau-pie (corneja-urraca), símbolo recurrente en la obra de Baro d’evel, que actúa como presencia activa y enigmática en el escenario.
La puesta en escena es minimalista en su planteamiento pero poderosa en su efecto: un espacio inicialmente “vacío” o blanqueado que se va llenando de huellas, gestos, voces y música a medida que los intérpretes y el animal interactúan y se tensionan. Esta estética de contrastes —especialmente, el uso de blanco y negro— es una firma de la compañía y da lugar a un lenguaje visual que remite a fuerzas opuestas, como presencia/ausencia, silencio/sonido y equilibrio/desequilibrio.
Una versión con música en vivo: novedad en Toulouse
La versión que se estrenó en Toulouse en enero de 2026 modifica significativamente la percepción de la obra: la música deja de ser un elemento grabado o incidental y se convierte en protagonista gracias a la presencia del Orchestre de Chambre de Toulouse. Compositores como Bellini, Purcell o Arvo Pärt conforman un repertorio que se integra con el movimiento escénico, amplificando los afectos y las tensiones dramáticas de la pieza.
Este enfoque potencia la dimensión sensorial del montaje, resaltando que Là no trata de contar una historia lógica, sino de hacer sentir la relación entre los cuerpos humanos, el lenguaje y la música como vectores de emociones profundas y encuentros sensibles.
Crítica y recepciones anteriores: poesía escénica que trasciende los géneros
Aunque no siempre ha existido crítica formal —especialmente en la versión con música en vivo presentadas por primera vez en Toulouse en 2026— sí existen reseñas de versiones anteriores de Là en otros contextos, que ayudan a enmarcar su impacto artístico:
Paris – Théâtre des Bouffes du Nord
En una de sus funciones en París, la crítica Isabelle Barbéris destacó que Là es un “laboratorio de formas vivas” en el que un hombre, una mujer y una corneja se encuentran en un espacio que parece surgir en el mismo instante en que la obra comienza. Más que palabras, los silencios, gestos y miradas constituyen la narrativa, llevando al espectador a un lugar donde el teatro se experimenta antes que se explica.
Barbéris subrayó la cualidad poética del montaje, describiendo cómo la corneja se convierte en una presencia que no solo asombra sino que también activa la memoria sensorial del público, uniendo instantes mínimos —como el batir de un parpadeo o de una pluma— con un sentido mayor de presencia.
Aix-en-Provence – Pavillon Noir
Una reseña de una función en Aix-en-Provence celebró Là como una “fresca viviente”, una obra en la que los intérpretes y el corneja transforman la escena en un “lugar de poesía pura”. La crítica señaló la sensación de que el montaje funciona como un “poema visual”: los dos cuerpos trazan caminos por el espacio, dejando impresiones físicas que parecen responder a los impulsos de una pintura en movimiento, recordando la intensidad rítmica de una coreografía contemporánea.
En esta lectura, la compañía logra generar un lenguaje único entre danza, circo, teatro, música y pintura, mostrando la manera en que Là articula un pensamiento sobre la presencia y la percepción que va más allá de los códigos habituales de cada disciplina.
El animal en escena: un símbolo y un compañero
Un elemento que ha llamado la atención de críticos y públicos es la presencia del corbeau-pie (Gus). En las reseñas se describe cómo este animal no es un accesorio sino un partner escénico que modifica las relaciones entre los intérpretes y el espacio. Su presencia sugiere tensiones entre lo humano y lo animal, entre lo racional y lo instintivo, y abre una dimensión simbólica que enriquece las interpretaciones posibles del montaje.
Un arte que asume la ambigüedad y la apertura interpretativa
Los críticos que han visto funciones anteriores de Là coinciden en que la obra evita la narrativa convencional y apuesta, en cambio, por una dramaturgia del gesto y la presencia. Este enfoque se traduce en escenas donde los cuerpos se buscan y rehúsan, donde la música y el sonido parecen emerger desde los mismos intérpretes y donde el efecto global es menos comunicable en palabras que experimentable desde los sentidos.
Por ejemplo, la crítica de Artcena destaca la relación de las figuras con el espacio en blanco, la sensación de un paisaje que se va revelando a través de huellas, rozamientos e impulsos —una dramaturgia que abre puertas más que las cierra— y que invita al espectador a llenar de sentido el vacío aparente que la obra ofrece.
LÀ hoy: una obra ampliada por la música en vivo
La versión estrenada en Toulouse en enero de 2026 —con la introducción explícita de la música en directo del Orchestre de Chambre de Toulouse— representa un paso más en la búsqueda experimental de Baro d’evel. Integrar repertorio clásico de compositores como Bellini, Purcell y Arvo Pärt (interpretado en vivo) no sólo modifica la textura sensorial de la obra, sino que refuerza su dimensión afectiva al permitir que sonido y gesto se alimenten mutuamente en tiempo real.
Este rasgo no es menor: el uso de música en vivo potencia la sensación de ritual y presencia inmediata, y crea un puente entre tradición (la música clásica) y la exploración física del cuerpo contemporáneo. La elección de repertorio no es arbitraria: las composiciones barrocas o minimalistas convocan un paisaje sonoro que acentúa las tensiones dramáticas y poéticas de la escena, dialogando con el movimiento y la respiración de los intérpretes.
Un teatro de resistencia, presencia y escucha
LÀ es hoy, más que nunca, un espectáculo que desborda categorías. Su versión estrenada en Toulouse el 10 de enero de 2026 con música en vivo confirma a Baro d’evel como una compañía que no solo investiga formas híbridas, sino que propone una poética del sentido y de la presencia, donde el espectador no mira un relato terminado, sino que participa de un evento en el que el cuerpo, la voz, el sonido y la imagen constituyen un solo gesto escénico.
Las críticas recogidas en funciones anteriores muestran que, aunque el montaje puede resistirse a una lectura unívoca, su poder expresivo radica precisamente en esa apertura. El espectador no recibe una historia, sino una experiencia sensorial y afectiva que lo invita a cuestionar no solo lo que presencia, sino cómo lo presencia, haciendo de Là un verdadero laboratorio de formas vivas en el teatro contemporáneo europeo.