Asaf Avidan convierte Carcasona en un teatro de emociones bajo las murallas de la ciudad medieval

 

Asaf Avidan en el Festival de Carcasona ©Manon Roux – Ville de Carcassonne

Hay conciertos que empiezan cuando se apagan las luces. Y hay otros que comienzan mucho antes, cuando el sol se esconde tras las murallas de una ciudad que parece suspendida en el tiempo. En el Théâtre Jean-Deschamps, enclavado en el corazón de la ciudadela medieval de Carcasona, la puesta de sol de este miércoles ya era parte del espectáculo. El escenario, rodeado por siglos de historia, tiene la rara capacidad de predisponer al espectador a algo especial antes incluso de que suene la primera nota. Es uno de esos lugares en los que el entorno aporta tanto como el artista.

Teatro en el festival de Carcasona al atardecer, justo antes de empezar el festival. Foto David Sánchez

El regreso de Asaf Avidan al formato de banda

Con todas las entradas vendidas, Asaf Avidan regresó a los escenarios franceses con su nueva gira de banda completa, una etapa que supone un cambio respecto a los últimos años, dominados por conciertos mucho más íntimos y en solitario. Nacido en Jerusalén en 1980 y criado durante parte de su infancia en Jamaica, donde sus padres ejercían como diplomáticos, Avidan inició su carrera al frente de Asaf Avidan & The Mojos antes de emprender su camino en solitario en 2012. Tras una larga etapa residiendo en Italia, actualmente vive en Francia, desde donde desarrolla buena parte de su actividad artística. El cantante israelí vuelve acompañado de una formación estable coincidiendo con el lanzamiento de dos nuevos discos y un espectáculo concebido con una clara vocación teatral.

Y teatral fue, precisamente, su primera aparición. Vestido con traje oscuro, corbata (la cual desapareció tras unas canciones), tirantes y zapatos de vestir —más cercano por momentos a la elegancia clásica de un Luís Miguel que al arquetipo del cantautor folk—, el pasado 29 de julio Avidan salió al escenario sin ningún instrumento. Durante los primeros minutos con "The Call of the Flow" dejó que toda la atención recayera sobre una voz que sigue siendo uno de los timbres más singulares de la música contemporánea, capaz de moverse entre la fragilidad y el desgarro con una naturalidad desconcertante.

©Julien Roche – Ville de Carcassonne

Tras esa primera canción llegó el primer contacto con el público. Comenzó hablando en francés, arrancando algunos aplausos de complicidad entre la mayoría de asistentes, pero enseguida cambió al inglés para el resto de la noche. Una decisión lógica en un festival como el de Carcasona, donde, además del público francés, abundan los visitantes internacionales que cada verano llenan la ciudad medieval.

Una banda sólida y un repertorio entre lo nuevo y lo imprescindible

Poco a poco el concierto fue creciendo en intensidad. Avidan terminó quitándose la chaqueta y empuñando la guitarra, alternando diferentes registros mientras se apoyaba en una banda de enorme nivel formada por cinco músicos sobre el escenario: el propio Asaf Avidan (voz y guitarra), Raz Stern al piano, Maayan Linik a los teclados y también a la guitarra en algunos temas, Julia Richard al bajo y coros, y Ofer Levy a la batería.

Especialmente llamativa resultó la versatilidad de las dos mujeres de la formación. Maayan abandonó en varios momentos el teclado para coger la guitarra, aportando nuevos matices a unas canciones que, lejos de reproducir fielmente las versiones de estudio, respiraban como si estuvieran siendo construidas de nuevo sobre el escenario. Maayan también tuvo su momento de gloria al cantar en una de las canciones.

El repertorio estuvo claramente orientado hacia su nuevo trabajo Unfurl, aunque sin olvidar composiciones fundamentales de su carrera. Sonaron temas como Call of the Flow, I Don't Know When, Lost Horse, Rock of Lazarus, My Tunnels, Ode to My Thalamus, Different Pulses, A Part of This, The Jail, Bang Bang, The Great Abyss, Serenity, Reckoning Song, Love It, Unfurling Dream y Weaver. Entre medias también hubo espacio para las dos breves interludios radiofónicos que articulan el espectáculo y que refuerzan el carácter casi narrativo de esta nueva gira.


©Julien Roche – Ville de Carcassonne

Los momentos que marcaron la noche

La interpretación de Reckoning Song siguió el ritual que ya conocen quienes han visto alguna vez a Asaf Avidan en directo. Comenzó prácticamente en susurros, acompañado únicamente por la guitarra, dejando que el público fuera reconociendo lentamente la melodía. Cuando los primeros acordes se hicieron inconfundibles, el teatro estalló en aplausos espontáneos. Fue, probablemente, el instante emocional más intenso de una actuación que supo administrar perfectamente las subidas y bajadas de tensión.

Otro de los momentos más íntimos llegó cuando el cantante abandonó la posición central del escenario para sentarse literalmente en el borde, con los pies casi rozando las primeras filas. Durante buena parte del concierto utilizó el cuerpo como un instrumento más: golpeándose repetidamente el pecho, arrodillándose sobre la alfombra situada bajo el micrófono o interpretando algunos pasajes con una expresividad casi teatral, muy lejos de cualquier pose estudiada.

Hubo también espacio para las historias. En una de las primeras intervenciones presentó un largo texto ambientado en el Nueva York de 1949, más cercano a un relato recitado que a una canción convencional, demostrando una vez más que su propuesta artística siempre ha ido mucho más allá de la estructura clásica del pop o del folk.

En otro momento tomó un pequeño tambor para recrear un ritmo que, explicó con humor, hacía referencia a una conocida canción francesa de los años noventa. Se mostró sorprendido cuando comprobó que buena parte del público no captaba la referencia, provocando algunas risas antes de continuar con el espectáculo.

El concierto oficial rondó la hora y veinticinco minutos, pero nadie parecía dispuesto a abandonar el recinto. Todo el Théâtre Jean-Deschamps se puso en pie reclamando un bis que terminó llegando. Avidan y su banda regresaron para interpretar varias canciones más, prolongando una noche que el público no quería dar por terminada.

Entre los asistentes llamó la atención la presencia de una mujer extraordinariamente parecida a Isabel Coixet. Era imposible asegurarlo con absoluta certeza desde la distancia —quizá fuera ella  o quizás no— pero su presencia no pasó desapercibida entre algunos espectadores.

Una nueva etapa en la trayectoria de Asaf Avidan

En cuanto a Asaf Avidan, la gira actual supone un momento especialmente interesante en su trayectoria. Durante los últimos años había apostado por un formato radicalmente íntimo con su gira Ichnology, un espectáculo concebido para un único intérprete en el que él mismo sostenía todo el concierto alternando la voz con distintos instrumentos. Con esa propuesta recorrió más de una veintena de países ofreciendo más de setenta actuaciones, buscando una conexión directa con el público y una puesta en escena desnuda, centrada casi exclusivamente en la interpretación. Después de varios años explorando ese formato acústico y prácticamente en solitario, el músico recupera ahora el sonido de banda completa para presentar Unfurl, una nueva etapa que amplía su universo musical con arreglos más ambiciosos y una producción que bebe del folk, el blues, el jazz e incluso ciertos elementos cinematográficos, pero manteniendo intacta esa voz imposible que continúa siendo su principal sello de identidad.


©Manon Roux – Ville de Carcassonne

No fue un concierto concebido para deslumbrar mediante artificios ni grandes efectos visuales. Tampoco buscó el impacto inmediato. Lo que ofreció Asaf Avidan en Carcasona fue algo mucho más difícil de conseguir: la sensación permanente de que cada canción estaba siendo vivida, no simplemente interpretada. Puede que no fuera la mayor sorpresa musical del verano, pero sí la confirmación de que pocos artistas actuales son capaces de dejar literalmente la piel sobre un escenario con tanta honestidad como él. En un lugar tan extraordinario como el Théâtre Jean-Deschamps, esa entrega terminó encontrando el marco perfecto.

El Festival de Carcasona, un escenario con personalidad propia

Más allá del propio concierto, el Festival de Carcasona volvió a demostrar por qué se ha consolidado como una de las grandes citas culturales del verano europeo. El certamen combina grandes nombres internacionales con una programación ecléctica que mezcla rock, música clásica, jazz, teatro, ópera y espectáculos al aire libre, aprovechando algunos de los espacios patrimoniales más espectaculares del sur de Francia. Su capacidad para atraer artistas de primer nivel y llenar de vida la ciudad medieval explica que muchos de sus conciertos cuelguen el cartel de "completo" semanas o incluso meses antes.




Entradas populares de este blog

TAC 2020. ConTACto: gala de danza

CASA NACIONAL DE MONEDA DE POTOSÍ, BOLIVIA

PARQUE CRETÁCICO, SUCRE, BOLIVIA.

MONASTERIO SANTA CATALINA. Arequipa, Perú

MUSEO DE ARTE INDÍGENA. SUCRE, BOLIVIA

Torre Glòries. BARCELONA 2024

Basílica de San Francisco. SUCRE, BOLIVIA

Museo Nacional de Arte. La Paz. BOLIVIA

CONVENTO SANTA TERESA. COCHABAMBA, BOLIVIA

MUSEF. LA PAZ, BOLIVIA