CONVENTO DE SANTA CATALINA. CUZCO, PERÚ

SANTA CATALINA DE SENA 1347 (Sena, Italia) - 1380 (Roma)

Catalina Benincasa, penúltima de los veinticinco hijos de un próspero matrimonio burgués, a los dieciséis años tomó el hábito de los Terciarios Dominicos, contra la voluntad de sus padres. Se hizo conocida por su piedad cuidando a los enfermos en los tiempos de la peste. Tuvo numerosas experiencias místicas y fue autora de muchos escritos, aunque al ser analfabeta tenía que dictarlos, de por vida. Su obra más famosa es el Diálogo o Tratado de la Divina Providencia





En la última década, Santa Catalina participó en la actividad política, cumpliendo en reiteradas ocasiones el papel de embajadora.
Fue canonizada en 1461 por el Papa Pío II. En 1970 fue oficialmente reconocida como una de las tres primeras mujeres Doctoras de la Iglesia.

TIEMPOS VIRREINALES: MONASTERIO DE SANTA CATALINA DE SENA

El Monasterio de Santa Catalina de Sena fue fundado en 1601 en la ciudad de Arequipa, pero pronto fue trasladado al Cusco a causa de una serie de devastadoras catástrofes naturales que sucedieron en Arequipa a los comienzos del siglo XVII. La iniciativa de la fundación pertenecía a la viuda doña Isabel Rivera de Padilla de Arequipa, poseedora de una gran fortuna. En febrero del 1605 llegaron al Cusco las primeras 25 monjas profesas. Después de varios traslados dentro de la ciudad, el Monasterio se estableció el lugar del antiguo Aqllawasi. Probablemente, en la elección del sitio se tomó en cuenta su anterior función.
En 1650 el nuevo Monasterio, al igual que muchas otras nuevas edificaciones del Cusco, fue destruido por un gran terremoto. Los trabajos de reconstrucción comenzaron al año siguiente con la fundación del nuevo templo que permanece en pie hasta el día de hoy. 
Es un sencillo edificio de una sola nave que se extiende lo largo de la fachada noreste del a Monasterio. En él se encuentra la imagen de la Virgen de los Remedios, patrona y protectora del Monasterio desde el momento de su fundación, objeto de devoción de los cusqueños.

MONASTERIO DE SANTA CATALINA EN LA ACTUALIDAD

En el Monasterio de Santa Catalina del Cusco actualmente viven trece monjas profesas de vida contemplativa. Son seguidoras de las primeras monjas de la Orden de Predicadores (Orden Dominica) del Monasterio de Prulla, fundado en el año 1207 por Santo Domingo de Guzmán. Su principal tarea espiritual es ayudar con sus oraciones a la misión evangelizadora de los frailes y de la Iglesia.
El reglamento de la Orden presupone para ellas una estricta clausura, aunque esta limitación se ha ido suavizando en las últimas décadas. Su hábito es de colores blanco y negro, según la tradición de la Orden de Predicadores. Sus celdas están ubicadas en los dos claustros interiores, detrás del templo.
Desde los tiempos virreinales, las monjas de Santa Catalina eran conocidas por sus sofisticados bordados, de vestimentas litúrgicas y ropa de las imágenes de santos y por su deliciosa repostería.

TIEMPOS PREHISPÁNICOS

En la época de los Incas, el lugar de este Monasterio y de las casas adyacentes lo ocupaba el conjunto de recintos llamado Aqllawasi, lo cual en quechua significa "casa de doncellas escogidas". Aquí vivían las aqllas, mujeres de familias nobles, elegidas en todo el imperio por su belleza y alta alcurnia. Entraban al Aqllawasi de jóvenes y permanecían entre sus muros, prácticamente sin contacto con el mundo exterior, por el resto de vidas. Se les prohibía sus estrictamente todo tipo de comunicación con los hombres y tenían que permanecer vírgenes hasta su muerte. Se las consideraba esposas del sol y otras deidades veneradas en el Cusco. Sus ocupaciones principales eran la elaboración de finos textiles la corte del Inca la para y preparación de bebidas ceremoniales, actividades que se consideraban sagradas. Los primeros europeos que llegaron al Perú llamaban a las aqllas "monjas"

AQLLAWASI

El complejo arquitectónico del Aqllawasi ocupaba amplio espacio que corresponde hoy a la manzana delimitada por Plaza de Armas y las calles Arequipa, Loreto y Maruri. Estaba construido en forma de claustro, con altos muros exteriores. 
En su parte interior, según los cronistas del siglo XVI, existían pasadizos o calles, alrededor de las cuales estaban las viviendas los talleres de las aqllas y de las y mujeres que estaban a su servicio, llamadas mamacona. 
En la actualidad se conservan pocos fragmentos del conjunto, mayormente son partes del muro perimétrico. El fragmento más grande y mejor conservado es el muro largo del lado sudoeste,que da a la actual calle Loreto. Otra parte conservada es la esquina sudeste del muro exterior que se ve desde la calle Arequipa.

SALA DE LABORES

Una de las principales actividades de las monjas de clausura consistía en proveer atuendos para las imágenes de los santos, adornos para los templos y vestimentas litúrgicas para los sacerdotes. Muchos de estos objetos eran adornados con ricos bordados de hilos metálicos y seda: casullas (vestimentas de los sacerdotes), dalmáticas (vestimentas de los diáconos), estolas, manípulos y otros accesorios simbólicos de uso Albas (vestimentas de tela blanca que se ponían debajo de las casullas y las dalmáticas) eran decoradas con finos encajes. La sala de labores del Monasterio está destinada a costura, bordado, confección de encajes y otras manualidades que aún hoy en día se practican en la vida monástica.

VELATORIO

En este espacio antiguamente se velaban las monjas difuntas. Sus cuerpos se exponían en el féretro de madera tallada que se encuentra en el centro de la sala, para luego ser transportados al cementerio que antiguamente (hasta el año 1924) estaba ubicado dentro del Monasterio.

ESTUDIO

La formación intelectual ha sido uno de los elementos esenciales en la educación de las monjas; incluía el estudio de la Sagrada Escritura y de los tratados teológicos. Las religiosas seguían los de pasos Santa Catalina, autora de varias obras cruciales la para espiritualidad católica y una de las primeras mujeres Doctoras de la Iglesia.

REFECTORIO

El refectorio es el espacio en el que la comunidad religiosa se reúne diariamente para comer. 
Antiguamente, según la tradición monástica, las comidas conjuntas transcurrían en silencio. Mientras se servía y se consumía la comida, una de las religiosas leía párrafos de la Sagrada Escritura, pasando luego a las obras teológicas, constituciones de la Orden y otros textos de índole espiritual. Las vajillas finas que el Monasterio recibía en calidad de donaciones o como parte de las dotes de las monjas ingresantes, se usaban sólo en ocasiones especiales y festivas.
NOVICIADO

En este espacio, hasta el año 1960 funcionaba el Noviciado, donde vivían las jóvenes recién ingresadas en el Monasterio y su Maestra. El proceso de formación en el Noviciado duraba de cuatro a cinco años (actualmente el período de preparación se ha extendido a siete-ocho años). 
Las recién llegadas tenían que traer consigo los objetos de uso personal (la tarima, la de la blanca, la la ropa cama, ropa mesa, silla, el baúl el juego de lavatorio) y aportar al Monasterio una dote era, hasta mediados del siglo XX, un requisito para el ingreso. Al lado izquierdo están las celdas de las novicias y de su Maestra, al lado derecho los cuartos de lavatorios.

CELDA DE LA FUNDADORA

La fundadora del Monasterio, viuda doña Lucía de Padilla, oriunda de España, llegó a la ciudad del Cusco de Arequipa en 1605, acompañada de otras veinticuatro monjas profesas y dos niñas seglares, para dar comienzo al nuevo Monasterio de los Remedios (nombre original del Monasterio de Santa Catalina, debido a su santa patrona, la Virgen de los Remedios).
 Entre las primeras monjas estaban doña Isabel de Padilla, hija de doña Lucía, y varias otras mujeres de la familia Padilla.


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