MUSEO HISTÓRICO DE CARTAGENA. COLOMBIA

 

El Museo Histórico de Cartagena fue fundado en 1924 y se encuentra aquí

Al cabo de 91 años de vigencia en la vida cultural de la Ciudad y del Caribe colombiano, está en un proceso de renovación para ampliar los horizontes de sus contenidos y para actualizar su presentación de acuerdo con la museografía contemporánea, luego de superar una prolongada crisis en la década de 1990, en la que perdió gran parte de su colección.

Hoy el Museo ofrece dos grandes áreas temáticas

➡️en la planta baja de la Casa, una muestra sobre la presencia de la Inquisición en esta parte de América

➡️en la planta alta un recorrido sobre la trayectoria de la historia de Cartagena a través de sus distintos momentos.


Un recorrido por los momentos estelares de la ciudad a lo largo de toda su historia, donde cruzarán los antepasados indios Caribe; inquisidores y brujas; conquistadores y piratas; africanos, españoles y criollos; próceres y seres anónimos que, entre todos, forjaron la memoria colombiana y su nación.


LA CASA DEL MUSEO, ANTIGUO PALACIO DE LA INQUISICIÓN 

Se establece el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en Cartagena de Indias. Ocupa dos casas bajas sobre la antigua Plaza Mayor, hoy de Bolivar.


Por efecto de la toma de Pointis a Cartagena de Indias las casas sufrieron grandes deterioro.

Sobre los cimientos de las primitivas casas bajas, se reedifica el conjunto arquitectónico que hoy conocemos como el Palacio de la Inquisición, compuesto por tres casas altas y una casa baja.


La primera Constitución republicana de Colombia abolece definitivamente la Inquisición.

El gobierno republicano incauta la propiedad de las antiguas casas de la Inquisición y luego las entrega a particulares en pago de deudas y acreencias por la guerra de Independenci

Las Casas de la Inquisición pasan a propiedad de D. Bartolomé Martínez Bossi.

En cumplimiento de la Ley 5 de 1940, el estado colombiano recupera su propiedad y la transfiere al Municipio de Cartagena y la destina al Museo Histórico.

Con motivo de los 450 años de la fundación de la ciudad, se realizan nuevas obras de recuperación.

Por gestión ante el gobierno nacional, se realiza la restauración integral de la casa. Se realizó la primera fase de renovación del Museo y la recuperación del Archivo Histórico.


VENTANA DE LA DENUNCIA 

Detrás de uno de los muros del museo está el callejón que conduce a la Ventana de la Denuncia, ubicada en la Calle de la Inquisición. Era el buzón por donde el Tribunal recibía las acusaciones de prácticas consideradas en contra de la fe católica. Aunque muchas de estas acusaciones tenían un carácter anónimo, en realidad el Tribunal solo calificaba las que enviaban los Familiares o Delatores, que eran personas acreditadas para cumplir esta función.


LAS CASAS 

El Palacio de la Inquisición es en realidad un conjunto compuesto por tres casas altas y una casa baja, desaparecida, construido hacia 1770 para servir como sede al Tribunal del Santo Oficio, que había sido establecido en Cartagena desde 1610, originalmente en dos casas bajas ubicadas en este mismo lugar.

Sobresalen los elementos arquitectónicos heredados del sur de España, donde tuvo su máximo esplendor la arquitectura árabe. Espacios como el zaguán, el aljibe o el mirador hacen de este conjunto un modelo excepcional de la llamada casa colonial cartagenera, creados por manos maestras de la carpintería de madera y la albañilería.


EL TRIBUNAL 

El Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición se estableció en Cartagena de Indias en 1610 y fue el tercero en América, después de México y Lima.

Investigó, procesó y castigó a cerca de 900 personas durante los 200 años de permanencia en esta ciudad. De ellos, 5 fueron enviados a la hoguera; fueron acusados de prácticas consideradas herejías por la fe católica como la brujería, la hechicería, la lectura de libros prohibidos, la solicitación (cuando el sacramento de la confesión terminaba en un acto sexual), la bigamia, las practicas judaizantes y muchas otras.


La Inquisición fue abolida con la llegada de la independencia, pero su influencia derivó en nuevas formas de represión para imponer otras creencias igualmente intolerantes. Hoy la humanidad lucha por superarlas de la mano de los Derechos Humanos.


EL SANTO OFICIO

Ante la aparición de fuertes movimientos opositores desatados por la grave crisis que vivió al final del primer milenio, la iglesia católica creó el Santo Oficio de la Inquisición, un instrumento utilizado para enfrentar a la "Herejía", o posibilidad de "elegir", que ganaba adeptos entre sus creyentes.


Así, entre 1231-1233, surge la Inquisición Papal o Pontificia, atribuida a Gregorio IX, quien le confirió sustento jurídico a esta Institución, logrando consolidarse en lugares como Francia, Alemania e Italia.


Con la Inquisición, se disponía de todo un "cuerpo policíaco", que iba desde el Inquisidor - que hacía de acusador y juez hasta las familias y vecinos del "hereje", que tenían como función la denuncia y persecución del acusado.


TORQUEMADA

El Consejo de la Inquisición se crea separado de la jurisdicción pontificia, lo que da una marcada diferencia a la Inquisición y bajo el mando del inquisidor Fray Tomás de Torquemada, se redactan las primeras instrucciones para la erección de los tribunales del Santo Oficio, que iniciaría sus primeros autos de fe en Sevilla.


EL AUTO DE FE

El Auto de fe, en portugués "acto de fe", era el espacio de mayor expresión del poder del Santo Oficio de la Inquisición. Este acto se realizaba en forma pública y tenía entre sus objetivos: inspirar temor entre la población que asistía al Auto, que los condenados mostraran su arrepentimiento para que lograran su reconciliación con la Iglesia Católica y entregar al brazo secular a los condenados a muerte.


Sin duda alguna, el castigo al que más se le temía era a la hoguera, en la que miles de personas murieron incineradas y cuyas llamas eran concebidas por la inquisición como una forma de purificar el espíritu.


CONFESIÓN O TORTURA

Para castigar las acusaciones comprobadas o para atormentar a los acusados y hacerlos confesar delitos de los que en muchas ocasiones eran inocentes, la inquisición hizo uso de la tortura.


Entre los métodos de tortura aplicados por la Inquisición en el antiguo continente, se encontraban: el aplasta pulgares, la gota de agua, el cepo, la rueda, el potro, el aplasta cabeza, el garrote, la doncella de hierro y otros. Además de otras poderosas atribuciones, a la Inquisición se le otorgó el principio que era válida la verdad obtenida mediante la tortura.


LOS LIBROS PROHIBIDOS 

La Quema de Libros

En 1551, apareció en España el índice de libros prohibidos de la Inquisición Española, en el que se registraban los libros que, según el Santo Oficio, contenían ideas que iban en contra de la fe, cuya difusión y lectura estaban prohibidas en los territorios bajo el dominio de la corona española.


Una vez se identificaban a personas que estaban teniendo acceso al comercio y la lectura de los libros que aparecían en la lista, los inquisidores procedían a confiscar los libros que eran destruidos en quemas públicas y los propietarios enjuiciados por el tribunal.


Trece años después de la publicación del primer índice de la inquisición española, en el Concilio de Trento el papa Pío IV publicó el Index Librorum Prohitorum, en el que aparecían los libros clasificados como prohibidos por la iglesia católica, el cual tuvo varias actualizaciones hasta 1966 cuando fue suprimido totalmente.


LOS TRIBUNALES EN AMÉRICA

El primer Tribunal de la Inquisición en territorio americano fue establecido en Lima el 29 de enero de 1570, bajo la jurisdicción del Virreinato del Perú. Este comprendía los obispados de Panamá, Cuzco, Quito, Rio de la Plata, Tucumán y Santiago de Chile; esto hasta la creación del Tribunal de Cartagena, al que se le asignarían algunos territorios que antes eran controlados por ese tribunal.


El Tribunal de México se estableció el 4 de noviembre de 1571 y tenía jurisdicción sobre las Reales audiencias de Guadalajara en la Nueva Galicia, México en la Nueva España y Guatemala en la Provincia del mismo nombre; correspondía a la diócesis de Tlaxcala, Michoacán, Oaxaca, Nueva Galicia, Durango en la Nueva Vizcaya, Yucatán, Guatemala, Vera Paz, Chiapas, Honduras, Nicaragua y Filipinas, junto con la arquidiócesis de México.


En los tribunales del nuevo continente predominaron las acusaciones y sentencias por brujería, bigamia, solicitación, y otras prácticas llevadas a cabo por indígenas y negros traídos del África. De igual forma, se dio la persecución a "herejes" que practicaban el judaísmo, luteranismo y a quienes distribuían y leían los llamados "libros prohibidos".


En 1610 se estableció el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en Cartagena de Indias, el cual funcionó durante 211 años con algunas interrupciones. Tuvo bajo su jurisdicción los arzobispados de Santo Domingo, Santafe, y los obispados de Santiago de Cuba, Puerto Rico, Panamá, Popayán, Santa Marta y Venezuela.


En Cartagena, las condiciones y la necesidad del establecimiento de un tribunal estaban ligadas a la importancia de su puerto, que servía de entrada principal a negros esclavos, comerciantes, gentes extranjeras de todas partes, que traían consigo su cultura de "herejes" y "malas costumbres que atentaban contra la fe" y mercancías de todo tipo (libros prohibidos).


Por ello, la erección del Tribunal en Cartagena era el paso obligado para poder tener un control sobre las islas, la tierra firme y sus gentes; dando un carácter de control económico, político y cultural.


LAS PRÁCTICAS

Desde su instalación, el Santo Oficio persiguió y castigó una serie de prácticas propias de cada una de las tres culturas que se asentaron en América (europeos, africanos e indígenas ). Esas lógicas diversas tuvieron comunicación entre ellas desde el momento mismo de la llegada de los europeos, y en el camino y en el tiempo se fueron encontrando, mezclando y en algunos casos mimetizándose, aunque mantuvieron y mantienen aún señas de identidad independientes.


La respuesta de las autoridades coloniales a esas prácticas fue el miedo. Un temor a lo desconocido de las otras culturas que los inquietaba, y que enfrentaban como más sabían: con el castigo. Por ello, brujería, hechicería, chamanismo indígena, yerbatería, curanderismo, adivinación y otras prácticas, justificaron la existencia del Santo Oficio.


Hoy muchas de esas prácticas sobreviven entre el imaginario de cartageneros y colombianos a manera de fórmulas rituales y mágicas, como expresión de conocimientos ancestrales que siguen circulando en el tiempo.


La brujería y la hechicería correspondía al capítulo quinto del Edicto de Fe, pero eran distintas. La primera incluía el reniego de la fe católica y la blasfemia. Con ella se hacía referencia a las creencias, actividades y saberes de caráter práctico atribuidos a ciertas personas llamadas brujas o brujos, quienes al parecer, estarían dotados de ciertas habilidades mágicas utilizadas para hacer daño.


Se caracterizaba porque actuaba a distancia de la persona a quien se le raliza el trabajo, y no requería ningún medio canalizador de su accionar. Con el simple deseo o una mirada de la bruja o el brujo sería suficiente y surge necesariamente de un pacto demoniaco donde se concede el alma en contraprestación a la recepción de poderes malignos por parte de quien lo solicita.


La hechiceria hacía referencia a la creencia de supersticiones y al uso de oraciones que mezclaban lo profano y lo sagrado. A diferencia de la brujería, requería de un vehículo, un medio o filtro para ser efectiva (un amuleto, objeto, animal, palabras, una imagen) así como de un ritual para realizarce. Esta podía ser positiva o negativa de acuerdo a la voluntad del hechicero o de la persona para quien se realizaba. Para bien o mal querer, para salud o enfermedad de quien recibe el hechizo, para el futuro, y algún otro fin determindo.


Como adivinación se conocían las actividades relacionadas con predecir lo futuro o descubrir las cosas ocultas a través de actos sobrenaturales o mágicos sin recurrir a Dios, sino, al demonio.


De acuerdo con la Inquisición, las adivinaciones eran de dos tipos: ➡️Sortilegios, que hacía referencia a la adivinación realizada por suertes supersticiosas y 

➡️Augurios, que era la adivinación que buscaba datos de cosas ocultas a partir de objetos realmente existentes.


La adivinación era practicada sobre todo por los blancos y negros. Los adivinadores o agoreros pronosticaban cómo sería el futuro en a situaciones o sobre cómo sería el futuro de una persona.


LA POPA: BUZIRACO Y LA CANDELARIA

Hacia 1608 según la historia, se le apareció al monje agustino Fray Alonso de la Cruz Paredes la Virgen en la advocación de María Inmaculada, diciéndole que debía construirle una iglesia en Cartagena de Indias, la cual debería estar localizada en la montaña más alta.


Una vez en Cartagena, se dio cuenta que el cerro de "La Popa de la Galera" era el sitio más alto y lugar de adoración del diablo por parte de indígenas, negros y mestizos, al que llamaban Buziraco. La leyenda cuenta que Fray Alonso habría lanzado al cabro desde el cerro una vez descubrió el culto.


Después de esto, el sacerdote tomó posesión del sitio y empezó a construir el templo donde reposa hasta nuestros días la imagen de la Virgen de la Candelaria, como patrona de la ciudad y como un ejemplo más de extirpación de "idolatrías" y superposición de creencias.


EL PENSADOR DE EL CABRERO

La historia política de Colombia durante la segunda mitad del siglo XIX tuvo como uno de sus principales protagonistas al doctor Rafael Núñez, un cartagenero nacido a orillas del mar Caribe, que consagró su vida y su obra a sus ideales de unificación nacional. Formado en las ideas liberales, Núñez inició y desarrolló su carrera política durante el período en que se establecie ron en nuestro país las grandes reformas del siglo XIX, en el transcurso crítico de las nuestras innumerables guerras civiles, la mayor de las cuales tuvieron efectos directos sobre Cartagena.


Núñez entra entonces en abierta oposición con las ideas fundamentales de los liberales agrupa dos en el llamado "Olimpo radical" y se aparta diametralmente de ellos, a partir de la expedición de la Constitución Federalista de Rionegro en 1863, pieza maestra de los radicales. Núñez se retira del país por más de una década, en la que se nutre de nuevas ideas de pensadores europeos, entre ellos Spencer, y regresa para retomar sus banderas políticas.


Sin renunciar a su estirpe liberal, Núñez hizo alianza con los conservadores independientes para formar un movimiento politico llamado la Regeneración, porque tuvo como lema de fondo el de "Regeneración fundamental o catástrofe". 

Llegó a ejercer en cinco ocasiones de la Presidencia de la República, donde logró la reforma politica de 1886 que acabó con la estructura federalista y rediseñó a la nación como una república unitaria mediante la Constitución de 1886, cuya vigencia llegó hasta 1991.


La mayor parte de sus últimos años los vivió el doctor Núñez en la Quinta solariega de El Cabre ro, al lado de su esposa Da. Soledad Román. Ese sitio está convertido hoy en un Museo dedicado a mostrar su vida y su obra.


UN SIGLO DE OLVIDO 

"La independencia del dominio español y luego la abolición de la esclavitud, precipitaron el estado de decadencia honorable en que nació y creció el doctor Juvenal Urbino. Las grandes familias de antaño se hundian en silencio dentro de sus alcazares desguarnecidos. En los vericuetos de las calles adoquinadas, que tan eficaces habian sido en sorpresas de guerras y desembarcos de bucane ros, la maleza se descolgaba por los balcones y abria grietas en los muros de cal y canto aun en las mansiones mejor tenidas y la única señal viva a las dos la tarde eran los languidos ejercicios de piano en la penumbra de la siesta... Pues la vida propia de la ciudad colonial, que el foven Juvenal Urbino solia idealizar en Paris, era entonces una ilusión de la memoria"

Gabriel García Márquez El amor en los tiempos del cólera.


Al cabo de numerosas dificultades de todo orden, en la década de 1820 arranca en firme la formación de Colombia, lo que implicó para Cartagena la pérdida total de su lugar de privilegio, ocasionado, entre otras causas, por la crisis de su puerto, el Canal del Dique, paso que comunicaba a la ciudad con el rio Magdalena, quedó obstruido por las pocas posibilidades de recuperación que habían dejado las guerras de independencia y con la pérdida del Dique se esfumaria toda posibilidad de recuperación.


Durante más de medio siglo XIX Cartagena se sume entonces en un prolongado letargo, acelerado por la emigración de sus naturales y por las pestes consecutivas, como la del Colera Morbus en 1849, que disminuyeron dramáticamente su población. Fue tal la postración de la ciudad, que el conjunto urbano del periodo colonial quedó reducido a una ruina monumental, mientras su gente luchaba a duras penas por sobrevivir. La noción de ciudad y su memoria se mantuvieron a duras penas con el aliento de los pequeños comerciantes y artesanos.


Solo hasta finales del siglo XIX y principios del siglo XX se inició un lento proceso de recuperación económica. La construcción del ferrocarril Cartagena-Calamar, la presencia de emigrantes europeos, la inmigración sirio libanesa, el primer acueducto, la urbanización de Magna, el establecimiento de las primeras industrias y el trabajo constante de sus artesanos, fueron factores que remozaron el ambiente de la ciudad y le dieron un nuevo aire a la evolución de nuestra sociedad.


JUAN JOSÉ NIETO

Nieto fue uno de los grandes protagonistas del siglo XIX cartagenero. Testigo del enfrentamiento entre el general Mariano Montilla y el general José Padilla en 1828, que llevaría a la desgracia y fusilamiento del héroe costeño. Acogió con entusiasmo las ideas liberales, se enlistó en el partido del general Santander, y terminó siendo su jefe máximo en la región Caribe colombiana, durante uno de los períodos más turbulentos e inestables de la política nacional, que se extiende de 1850 a 1864.


Gobernó la Provincia de Cartagena a lo largo de una década y media. Y acordó con el general Tomás Cipriano de Mosquera el pacto mediante el cual se produjo el más serio de los intentos de separación de las provincias de la costa Caribe y de la provincia del Cauca grande, para formar una federación aparte del centro del país.


LA ALDEA KALAMARY

En uno de los sectores que hoy ocupa el casco antiguo de la ciudad, se levantó el primitivo poblado que llamaron "Kalamary", que según las diversas hipótesis significa "Cangrejo" en lengua nativa, muy probablemente por los muchos que existían en su medio natural. Siguiendo el patrón de sus costumbres ancestrales, era un caserío de forma circular con bohíos de palma y bahareque, rodeado por troncos de árboles que lo protegian y en cuyas puntas colocaban las calaveras de los muertos en batalla.


Según sus creencias religiosas y su organización politica, en todo el centro del poblado se levantaba un bohlo principal, el más grande y decorado, destinado al Cacique, el gran jefe de la tribu y su familia. Cerca de éste y casi a su nivel, estaba el bohlo del Brujo o Shaman, un ser muy especial que por su sabiduria era el elegido para servir como intermediario entre los humanos y sus dioses.


Un día del año 1500 los habitantes de Kalamary amanecieron sorprendidos por la aparición de unos extraños artefactos en su horizonte: eran las primeras naves que venían del Viejo Mundo a cambiarles el rumbo de sus vidas.


CARIBES Y TAINOS 

Mientras la aparición del hombre en América se calcula entre los 10.000 y los 6.000 años A. C., en la región Caribe estos orígenes se ubican entre los 3.500 y los 4.000 años A..C. Es decir, que en el momento de la llegada de los hombres de Europa, ya los hombres del Caribe completaban casi cinco mil años de evolución cultural en estas tierras. Entre los más sobresalientes estaban los TAINOS, de la familia ARAWAK, y los KARIB o CARIBES, que le dieron su nombre a este mar, a sus islas y a sus costas.


Se estima que los primeros habitantes de las islas que hoy conocemos como Haití, Cuba y República Dominicana, llegaron desde la península de Yucatán y Centroamérica. Así se explica la fuerte influencia Maya y centroamericana que se ha encontrado en las culturas que habitaron el Caribe mucho antes de la dominación europea.

Los TAINOS fueron los primeros indígenas con los que se encontró Cristóbal Colón a su llegada a América. Era el grupo predominante de nativos americanos en las islas caribeñas y había llegado a desarrollar una estructura política y social compleja, gracias al aprovechamiento de los recursos del ecosistema de las islas.


Los KARIBS o CARIBES, fueron nativos americanos de la familia lingüística caribeña que ocuparon varias regiones de América del Sur y las Antillas.


Probablemente originarios del Matto Grosso en el Brasil, recorrieron y dominaron las costas de Sudamérica, y a finales del siglo XV habitaban la mayoría de las islas de las Antillas Menores y las costas de Venezuela y Colombia, territorios de los que habían expulsado a los indios ARAWAK y de quienes absorbieron muchos de sus patrones culturales.


Por la fuerza de su expansión, los KARIBS O CARIBES se convirtieron en grandes navegantes. Sus flotas llegaron a reunir hasta 100 piraguas para 50 personas cada una. Vivieron siempre a nivel del mar. Cultivaron, pescaron y cazaron con cerbatanas y flechas. Así como en otras regiones de América los indígenas desarrollaron la llamada "Cultura del Maíz, los Caribes y Tainos, quienes también lo tuvieron como base alimenticia, fueron los mayores artífices de la "Cultura de la Yuca", cuyo aprovechamiento doméstico dio origen a la elaboración del CAZABE, primer alimento preparado por la mano del hombre americano, el mismo que sirvió también para alimentar a los conquistadores en sus viajes de retorno. Por eso lo llamaron "El Pan de las Indias".


A diferencia de los ARAWAK TAINOS, que eran pacíficos y sólo se defendian contra el ataque de otros, los Caribes fueron esencialmente pueblos guerreros que pertenecieron a una cultura que valoró las hazañas en el combate sobre todo lo demás. Debido a su espíritu de lucha, fueron el último reducto de la resistencia contra la colonización europea del Caribe.


Al momento de la conquista española, ya los Taínos y Caribes se habían encontrado en las Antillas y habían iniciado un interesante proceso de acercamiento. La Piragua y el Cazabe son, pues, dos de los más remotos símbolos de las culturas nativas del Caribe y forman parte esencial del patrimonio de sus pueblos.


LOS MOCANAES 

A su paso por el Caribe colombiano, la invasión de los KARIB dejó como gran huella la familia MOCANA, establecida en el triángulo geográfico formado por el Mar Caribe, el río Magdalena y las ciénagas que más tarde fueron unidas por el Canal del Dique. Vivieron en tribus diseminadas por todo este territorio, como KAREX, YURBACO, TURBANA, GALAPA, o KALAMARY. En este último poblado se estableció el asentamiento español que luego se llamó Cartagena de Indias.

Eran de estatura mediana, cuerpos flexibles y musculosos, pies pequeños, con ojos y cabellos negros que los varones se cortaban, mientras las mujeres lo llevaban largo. Estas se vestían con una falda ligera o mantelina decorada con rodillos, que se ceñían con una cuerda a la cintura, con collares en el cuello, en la cintura, en las muñecas y en los tobillos. Las guerreras se distinguían, además, por el penacho de pluma encima de la frente. Los hombres iban completamente desnudos y solo con un estuche pénico de caracol de mar, totumo o metal. Para protegerse del sol y de los mosquitos, todos usaban una sustancia protectora elaborada base de achiote y grasa que les daba una apariencia rojiza y brillante.

Además del Cazabe, también consumían pescado, ostras y moluscos que les ofrecía el mar, con el complemento de la carne de los animales de monte, como zahinos, armadillos, ñeques, hicoteas, iguanas y guartinajas que obtenían por la cacería, además de otras aves codornices y torcazas, que atrapaban con trampas naturales, y de frutas tropicales como el caimito, la guanábana, el anón, la guayaba, el mamón y la piña.


Como en su territorio no había vetas de oro, éste lo obtenían por el intercambio con Tayronas y Zenúes, grandes maestros de la orfebrería nativa. En cambio, fueron buenos alfareros que se aplicaron a la elaboración de utensilios domésticos. El dominio de los Mocanés corresponde hay al territorio ocupado por los departamentos de Bolívar y Atlántico en el Caribe colombiano.


A esta cultura corresponde la legendaria figura de la India Catalina, una nativa que sirvió como intérprete, o "India lengua", entre las huestes de Heredia y los Mocanaes al momento de la conquista y quien ocupa un lugar muy importante en el imaginario popular de Cartagena de Indias.


LOS ZENÚES

Hacia el interior de las costas habitadas por los Caribes, en los valles milagrosos que crearon los ríos Sinú, San Jorge, Cauca y Nechí, se establecieron los hombres del Sinú, otro grupo indígena que alcanzó a desarrollar un elevado nivel tecnológico en la región, comparable con los Tayronas de la Sierra Nevada de Santa Marta.


Los Zenúes o Sinúes, asentados allí desde hacía doscientos años antes de Cristo, estaban repartidos en tres grandes poblados: Panzenú, Finzenú y Zenufana, gobernados por tres caciques de una misma parentela. Fueron los creadores de una compleja red de riegos que evitó el desbordamiento de sus ríos y logró el máximo aprovechamiento de sus tierras fértiles en favor de su desarrollo agrícola, la que, todavía hoy, asombra a los expertos de todo el mundo.


EL ENCUENTRO

Mientras de este lado del mundo los hombres de la yuca y del maíz proseguían la construcción de su propio universo, a finales del siglo XV en el otro lado del mar, Europa vivía un momento de gran agitación producido por el acelerado aumento de su población, por el desarrollo del comercio, la minería y los medios de comunicación terrestres y marítimos, por el avance de las ciencias naturales y el establecimiento del sistema monárquico, que trataba de reemplazar al viejo modelo feudal. 

Todo ello le permitió a Europa establecer que la fuente de muchos productos como las especies y los metales preciosos era el lejano Oriente, en momentos en que el oro ya había cobrado primera importancia en sus economías. Todas las potencias europeas se lanzaron a su búsqueda en los confines del universo, para lo cual debieron trazar nuevas rutas que fueran más expeditas que las ya conocidas. España y Portugal lo intentaron por el Océano Atlántico, aprovechando la experiencia que habían asimilado del imperio musulmán en las artes de la navegación. 

Sin embargo, España se encontraba en una profunda crisis económica y social, después de las llamadas guerras de reconquista de su territorio y de la expulsión de los árabes y judios, lo que trajo consigo una enorme cantidad de "desesperados" o gentes sin trabajo. Es el momento en que aparece Colón con su proyecto trasatlántico para llegar a la fuente del oro en el reino del Cipango en el Japón, que luego de un largo debate fue apoyado por los Reyes Católicos.


En la búsqueda del Oriente, el marino genovés se encontró con otras tierras desconocidas y se produjo así el "descubrimiento" de América, un suceso que el mundo científico europeo solo aceptó totalmente quince años después, pero que convirtió de hecho a España en la primera potencia mundial de su momento. La corona española inició entonces la empresa de la conquista y explotación de América, cuya magnitud rebasaba muchas veces sus posibilidades. Así se completó la fabulosa Ruta del Oro, que para entonces ya le había dado la vuelta al mundo. 


SANTA MARTA Y CARTAGENA

A los viajes mayores de le sucedieron otra serie de viajes menores de exploración y los primeros intentos de dominio. El primero que tocó las tierras del Caribe colombiano fue Rodrigo de Bastidas hacia el año 1500, y la información que produjo éste, y otros viajes posteriores, fue revelando a los ojos de los recién llegados la prodigiosa geografía de esta porción de las tierras americanas, una herramienta fundamental para intentar su poblamiento y su control político. Rodrigo Bastidas, Alonso de Ojeda, Diego de Nicueza, Juan de la Cosa, Vasco Núñez de Balboa, y muchos otros, fueron los primeros protagonistas de este trozo de la historia de Colombia.

En medio de las grandes dificultades naturales y humanas propias a la ocupación de un territorio tan vasto y, por otro lado, las grandes diferencias, intrigas y enfrentamientos entre los mismos conquistadores por la disputa de sus límites, se estableció la primera gobernación en estas tierras, que iba desde el Cabo de la Vela hasta el río Atrato en el Darién, y fue llamada Castilla de Oro. Su primer gobernador fue Pedrarias Dávila. A lo anterior, siguió entonces el proceso de extensión de los dominios. Tomando tierras de las primitivas gobernaciones de Castilla de Oro y Nueva Andalucía, se formaron las gobernaciones de Santa Marta (1525) y Cartagena (1533). La de Santa Marta comenzaba en el Cabo de la Vela y la de Cartagena en Urabá y su límite común fue el Río Grande de la Magdalena. Los puertos de Santa Marta y Cartagena fueron desde esos primeros momentos de la conquista piezas esenciales para la penetración al interior del país. De Santa Marta arrancó la expedición de conquista de Santa Fe, mientras que de Cartagena salió la de Antioquia. 

Las consecuencias de esta expansión de los españoles sobre estos territorio fueron terribles para las poblaciones indígenas. Muchos de ellos murieron en los combates o victimas de enfermedades como la viruela y el sarampión, desconocidas en el nuevo mundo. Otros fueron raptados y enviados a trabajar en las islas del Caribe o fueron desalojados violentamente de la propiedad de sus tierras y obligados a trabar como siervos en beneficio de los conquistadores. Un buen número de ellos huyó a territorios hacia el interior de la Costa. 


DON PEDRO DE HEREDIA 

A bordo de "una nao, tres carabelas y una fusta", con 150 hombres, entre los cuales venían los primeros 50 africanos macheteros, y 22 caballos, en la noche del 14 de enero desembarcó D. Pedro de Heredia y su hueste conquistadora. Seis días después, el 20 de enero establece su asentamiento provisional en Kalamary, que encuentra completamente desocupado por los nativos. En los meses siguientes recorre los confines de la Provincia buscando el mejor emplazamiento para la ubicación de la Capital. En vista de no encontrar otro más apropiado, regresó a Kalamary y el 1°. de junio de 1533 fundó la ciudad de Cartagena de Indias, llamada transitoriamente San Sebastián de Kalamary, en honor del Santo del 20 de enero y en honor al antiguo poblado caribe, que comenzó lentamente a desaparecer.


La Ciudad se levantó en un recodo de su extensa bahía de diez millas de longitud y pese a no reunir las suficientes condiciones hasta entonces requeridas, tales como fuentes de agua para el consumo humano, o lugares cercanos de aprovisionamiento de madera y piedra para la construcción, éste era el sitio que tenía las mejores posibilidades topograficas para alojar el muelle y así abrir las puertas del futuro desarrollo de su puerto.


Aunque Cartagena surge en momentos del desorden provocado por los vacíos y las deficiencias de las primeras normas de población, su organización espacial es el resultado de la aplicación, no siempre estricta, del llamado modelo reglar de dos plazas. Una, comercial, hoy conocida como Plaza de la Aduana y otra, la Plaza Mayor de carácter civico, hoy llamada Parque de Bolívar. Alrededor de éstas surgen los primitivos barrios de San Sebastián y Santa Catalina de Alejandría, nombre original de su parroquia, conservado hasta hoy.


A finales del siglo XVI Cartagena era ya una ciudad de gran movimiento portuario: La exportación de los metales preciosos y la importación de negros esclavos constituían los motores de su prosperidad económica, y sobre esta se formó una primera sociedad de castas, basada en la supremacia del europeo y la explotación y sujeción del indio y del negro.

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