Museo del Comic, Bruselas


El museo del comic de Bruselas se encuentra aquí y trata el arte de los comics o tebeos desde la mejor de las perspectivas, la de Bélgica, tierra de Tintín, Los Pitufos y muchos otros que han recorrido el mundo entero.







Donde en otros países se consideran los comic para niños, en Bélgica no tiene edad, siendo al igual que en Francia, los adultos uno de los principales consumidores de tebeos.

Este museo rinde homenaje principalmente a los personajes creados por artistas belgas, pero no únicamente. Vemos maquetas de Tintín, una nave espacial, pitufos con sus setas... y mucha historia de la creación de los personajes. 




Con una tarifa de 5 a 12 euros, en este museo se pueden pasar fácilmente 2 horas, viendo desde los inicios de la animación con la Dinosauria Gertie (min. 1:55 aquí) hasta el humor adulto de Boerke. Una extensa librería y una "brasería" (restaurante) hacen del museo un sitio para pasar medio día.



El museo se puede seguir con una aplicación de realidad aumentada que en nuestro caso no conseguimos utilizar correctamente, pero también existe la guía de cada panel en el idioma elegido, aquí se puede encontrar dicha guía en Español.









4 son las exposiciones permanentes:

La invención del comic


Estamos rodeados de ilustraciones. Las palabras pueden tener un alcance limitado o tropezar en una imposible traducción, pero las imágenes tienden puentes: hablan por sí mismas. Mucho antes de que las sagas de superhéroes se convirtieran, para muchos, en sinónimo de cómics, la humanidad ya utilizaba figuras y colores para registrar su registrar su día a día, inmortalizar sus glorias y crear nuevos mundos.


A lo largo de los milenios, los relatos ilustrados se han transformado y experimentaron un verdadero estallido con la invención de la imprenta por Gutenberg, punto de partida de la industria editorial. Ha sido un viaje marcado por colores, formas y mucha imaginación. Un viaje que, de alguna manera, nos ha llevado directamente de vuelta al pasado. 


Para los sumerios que crearon una famosa historia hace casi cinco milenios, hoy conocida como el estandarte de Ur, los guerreros victoriosos que ocupan un lugar destacado en la escena eran superhéroes. En el antiguo Egipto, en Grecia, en Roma y en otras civilizaciones que usaban tallas y dibujos hechos con tinta u otros materiales, la vida de grandes figuras también merecía ser inmortalizada en ilustraciones. Pero los estudios arqueológicos han encontrado cosas mucho más curiosas entre los jeroglíficos de las tumbas egipcias, como predicciones astrológicas y cotilleos del reino.


Capaz de imprimir cientos de libros cada mes, la imprenta de tipos móviles creada por el grabador alemán Johannes Gutenberg inició la era de las letras, hacia 1440, tras siglos de una reproducción manual y lenta de libros por los copistas. El primer trabajo que imprimió la nueva máquina fue la Biblia. Pero pronto la Ilustración y los vientos liberales difundieron todo tipo de publicaciones -e dibujos- por todo el mundo.


En el siglo XVIII, los periódicos y revistas satíricos se hicieron populares en países como Alemania, Francia y Holanda. Reyes, sacerdotes, pastores, nobles o funcionarios: nadie escapaba de los textos y caricaturas que ridiculizaban cada vez más el poder y las costumbres de toda la sociedad. La ilustración se convertía en una herramienta fundamental para la construcción de narrativas.


En 1895, el dibujante estadounidense Richard Felton lanzó Yellow Kid, un personaje ahora poco conocido. La gran huella que dejó esta serie de historietas publicadas en el extinto periódico New York World fue la introducción de globos o bocadillos para los diálogos, creando un espacio orgánico de convivencia entre ilustraciones y texto.




En las primeras décadas de las historietas actuales, los personajes podían ser animales, humanos o incluso objetos, pero las historias eran casi siempre realistas. Algo que cambió durante el período de entreguerras. Con la crisis económica resultante de la quiebra de la Bolsa de Nueva York y el empobrecimiento de gran parte del mundo, las historias fantásticas se multiplicaron.


El arte del comic

Estamos entonces ante un producto cultural, el cómic, que como medio de expresión ha pulido sus elementos conceptuales y formales hasta el punto de tener las cualidades o características suficientes para ser considerado arte. Basta con echar un vistazo a la nóvela gráfica Jimmy Corrigan de Chris Ware –expuesta en museos como el Whitney Museum of America Art (2002) o en el Museum of Contemporary Art, Chicago (2006)- para darse cuenta de que no todos los cómics son sólo cosa de niños. Curiosamente, ahora hay personas que están planteando el problema contrario. El que el cómic esté abandonando, en su evolución, al público infantil que era su cantera de aficionados y futuros profesionales. Entiéndase esto en Europa y EE.UU. porque en Japón no tienen este problema dado que el Manga tiene géneros para todas las edades y cada uno de ellos evoluciona de forma independiente.


La exposición de Peyo

Peyo, seudónimo de Pierre Culliford, nacido el 25 de junio de 1928 en Schaerbeek (Bélgica) y fallecido el 24 de diciembre de 1992 en Bruselas (Bélgica), fue un autor de cómics belga de habla francesa, conocido principalmente por las series Benoît Brisefer, Jacky y Célestin, Johan y Pirlouit, Poussy y, sobre todo, Los Pitufos.


Tras una breve experiencia en un estudio belga de dibujos animados, se inició en el mundo del cómic después de la guerra, colocando planchas en varios periódicos como Poussy, que apareció en Le Soir. Se incorporó al periódico Spirou a principios de los años 50 y asumió su personaje de la página Johan, al que pronto se unió el enano Pirlouit, que haría de Peyo uno de los pilares del semanario. En 1958, creó en el cuento La Flûte à six trous (La flauta de seis agujeros) unos pequeños elfos azules que bautizó como Los Pitufos y que rápidamente suplantarían a Johan y Pirlouit, hasta el punto de tener que abandonar a este último.






A principios de los años 60, fundó un estudio para acoger a sus ayudantes, como François Walthéry, Gos y Marc Wasterlain, y creó las series Benoît Brisefer y Jacky et Célestin. A principios de los años 70, la producción de Peyo disminuyó considerablemente. En primer lugar, porque en 1975 se estrenó en el cine la película de animación La Flûte à six schtroumpfs (La flauta de los seis pitufos), adaptación de uno de sus álbumes y en la que había invertido mucho tiempo. Luego, a principios de los años 80, el cine estadounidense adaptó Los Pitufos en una serie de animación, lo que mantuvo a Peyo muy ocupado a pesar de sus recurrentes problemas de salud. 


Pieter De Poortere Auditorium


2 exposiciones temporales:

Blake & Mortimer

La exposición "El Secreto del Pez Espada" pretende ofrecer al público las claves para entender esta obra seminal en su época, al tiempo que destaca su asombrosa actualidad.




En una época en la que Estados Unidos reinaba en el cómic realista con Flash Gordon, Dick Tracy, Mandrake, el Fantasma, Jungle Jim, Tarzán o el Príncipe Valiente, Edgar P. Jacobs fue el primer autor belga que rivalizó con la perfección estética y la narración del cómic. En 1943, el artista tenía casi 40 años cuando creó El rayo en U en la revista Bravo!, el primer cómic de ciencia-ficción "made in Belgium".

Impresionado por su talento, Hergé lo contrató como colaborador y convenció al editor bruselense Raymond Leblanc para que lo integrara en la redacción del futuro periódico Tintín. Para el primer número, Edgar P. Jacobs imaginó el escenario de una historia contemporánea sobre el tema de la Tercera Guerra Mundial: El secreto del pez espada. Fue un éxito inmediato y fulgurante. La publicación de esta historia seminal de las aventuras de Blake y Mortimer mantuvo a los lectores en vilo desde el 26 de septiembre de 1946 hasta el 8 de septiembre de 1949.


El secreto de Swordfish rompió con la tradición franco-belga de jóvenes héroes ingenuos volcados en la acción desenfrenada y su trama de 144 planchas prefiguró la novela gráfica moderna. Edgar P. Jacobs trabajó la psicología de los personajes, cuidando de forma maniática la credibilidad de los escenarios y el dramatismo de los colores. Publicado en dos volúmenes en 1950 y 1953, El secreto del pez espada se reeditó como libro completo en 1964.


Setenta y cinco años después de su creación, la exposición de aniversario El secreto del pez espada se adentra entre bastidores en esta obra maestra del noveno arte y en la intimidad de su visionario creador. Placas, bocetos, objetos y accesorios personales de Edgar P. Jacobs le esperan. Acompañados por sus smartphones, sigan los paneles en realidad aumentada, den vida a los héroes, compartan sus emociones y, sobre todo, descubran el secreto del Pez Espada.






George van Raemdonck

En Bélgica, fue Hergé quien introdujo por primera vez el arte del cómic tal y como lo conocemos en 1929. Sin embargo, antes de esto, un dibujante de cómics nacido en Amberes ya había ideado las aventuras de dos personajes especiales, que contribuyeron a dar forma a los primeros inicios de la historia del arte del cómic belga...



Para George van Raemdonck, nacido en Amberes en 1888, el dibujo era una forma de vida y su medio de expresión. Además de dibujante de cómics, este artista belga era también caricaturista, ilustrador de libros y pintor, y utilizaba toda una serie de medios y técnicas para representar sus creencias y su entorno. Para huir de la guerra, se instaló en los Países Bajos y empezó a trabajar como caricaturista político, informando de las últimas noticias incluso en las horas más oscuras. Allí se hizo famoso con una serie de tiras cómicas titulada Bulletje en Bonestaak [Habichuela y Goma], basada en un guión escrito por A.M. de Jong, que era un amigo y colega muy querido. De su hábil mano, estos dos emblemáticos personajes evolucionaron a lo largo de numerosas aventuras en los rincones más lejanos del mundo. Siendo un artista muy creativo, varió sus trazados, cambió los fondos y estilos, y pasó de un estilo de dibujo brillante y simplificado a otro más realista y detallado. 

Al seguir los pasos de George van Raemdonck, la exposición ayuda al público a (re)descubrir la obra de un pionero del cómic belga y de un artista gráfico prolífico y de gran talento, cuya serie principal celebrará su centenario en 2022...





Fuente: 

https://www.dynamicculture.es/el-comic-como-arte/

https://www.comicscenter.net/

https://www.domestika.org/es/blog/7247-historia-del-comic-una-saga-de-miles-de-anos










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