Pueblo español. BARCELONA


El Pueblo español es una representación de varios edificios representativos de España, en un recinto cerrado, justo aquí.

La construcción del Poble Espanyol.

El 2 de septiembre de 1927 un equipo formado por Miquel Utrillo; ingeniero, pintor, critico de arte y máximo jefe del proyecto; Xavier Nogués, dibujante y pintor, Francesc Folguera y Ramon Reventós, arquitectos, emprendieron un viaje en automóvil por España con el objetivo de recoger documentación visual para la construcción del Poble Espanyol de Montjuïc. Durante un mes recorrieron unos 20.000 kilómetros y visitaron más de 600 poblaciones provisionados con libretas de viaje y dos cámaras fotográficas. Recopilaron la información necesaria para decidir, conjugar y edificar el conjunto arquitectónico que se tenía que levantar en Montjuïc en el marco de la Exposición Internacional del año 1929.

Durante el tiempo de dedicación, que fue muy intenso, realizaron más de un millar de fotografías que hoy muestran una imagen etnográfica y arquitectónica de la España de 1927. Los fotógrafos aficionados, Folguera y Reventós, fueron recogiendo visiones de registro, puramente utilitarias, que servirían para seleccionar los edificios y detalles que acabarían conformando el conjunto altamente fotogénico del Poble Espanyol. La construcción, iniciada en enero de 1928 y que se alargó hasta principios de 1929, fue la plasmación final de los modelos recogidos durante el viaje, y el proceso constructivo dejó constancia de la voluntad de permanencia de estas edificaciones que inicialmente se habían planteado como efímeras.

La inauguración, el 21 de mayo de 1929, cerraba un proyecto para el que se desarrolló un trabajo de recogida fotográfica que seguía la premisa descrita en fuentes científicas de la época según las que era de vital importancia y utilidad completar toda investigación con fotografías que sirvieran de ilustración.

El Poble Espanyol de Montjuïc es un recinto donde se recrea la tradición arquitectónica de los pueblos de España mediante la apropiación de los elementos típicos de su arquitectura. De los viajes realizados por el equipo se obtienen más de un millar de fotografías y apuntes que confirieron al proyecto una complejidad que superaba por mucho la esquematización de proyectos similares.

La investigación que acompaña esta exposición pretende demostrar que el Poble Espanyol hubiera sido muy diferente si sus creadores no hubieran hecho estos viajes. De hecho, probablemente, el Poble Espanyol ya no existiría porque se debió derribar hace mucho tiempo para haber sido fiel a la condición efímera del encargo inicial.


El proyecto

A su regreso del viaje, tocaba reflejar la experiencia en el proyecto. En ese momento, la barraca de obras ya se había instalado en la plaza Mayor y se convirtió en el "centro de operaciones" desde el cual se realizaría el trabajo previo de agrupación y clasificación de las fotografías y desde donde se pondría en marcha la importante maquinaria que habría de tardar trece meses en terminar el proyecto. El interior de la barraca estaba equipado con un teléfono, un botijo y mesas en las que los dibujantes se esforzaban por redibujar las líneas que los arquitectos obtenían de las fotografías borrosas con la ayuda de unas enormes lupas.

Una vez ordenadas todas las fotografías y notas tomadas durante el viaje, vino la redacción definitiva del proyecto, que modificó el anteproyecto de forma significativa. La tarea de elegir los edificios que se iban a reproducir no fue fácil. Existía la tentación de dejarse seducir por los más espectaculares, pero no se siguió ese criterio. Se escogieron los que encajaban con lo que se quería que fuese el Poble Espanyol: un recinto donde quedase recreada la tradición arquitectónica de los pueblos de España mediante la apropiación de los elementos típicos de su arquitectura.

El proceso de establecer las medidas de cada casa, junto con el de acoplar y relacionar cada edificio con el siguiente, era el que requería mayor atención. Pero, sin duda, la tarea más pesada y que exigía mayor exactitud fue la de reproducir los modelos de escultura y detalles de las fachadas, que eran numerosos y muy diversos, y precisaban de un trabajo importante de dibujo de detalle a escala 1:1. Esos dibujos, así como las fotografías, habían de servir para fabricar los moldes sobre los que vaciar los modelos. Sin embargo, en algunos casos los moldes se obtuvieron directamente de los originales, como sucedió con los moldes de los elementos del Monasterio románico, que procedían de los capiteles del claustro del monasterio de Sant Benet de Bages.

La fiel reproducción de los detalles de las fachadas, así como los escudos y otro tipo de adornos, contribuyó a dar una evidente sensación de realismo.

Además, en la construcción del Poble no se utilizó piedra maciza. Todo se realizó a base de moldes, yeso o cemento para simular madera, ladrillo y adoquines.


La obra

Las obras del Poble Espanyol se iniciaron el 19 de enero de 1928. Se empezó por la construcción del Monasterio románico, la plaza Mayor y el Ayuntamiento. Rápidamente, la plaza se llenó de materiales, moldes, armaduras de hierro, andamios y otros medios técnicos necesarios.

La ejecución de las obras del recinto se llevó a cabo en cuatro fases sucesivas: el movimiento general de tierras, las estructuras, las fachadas y revestimientos y, por último, el acabado interior de los edificios.

Sin duda, gran parte del éxito se debió a la elección de la empresa constructora, Material y Obres, S. A., dirigida por Joaquim Massana y especializada en cemento armado. Esto influyó enormemente en el resultado final, puesto que se cambió la estructura de madera prevista por una de hormigón armado, más sólida, duradera e incombustible.


El Poble Espanyol es el resultado de un proyecto nacido de la apropiación de la arquitectura modesta, digna y popular de España para "trasladarla" a un lugar distinto al que pertenecía. Se decidió dotar al conjunto de un sentido vivo, atendiendo, más que al interés que cada modelo pudiera tener individualmente, al valor y a la verosimilitud del conjunto. Se trataba de crear algo más intangible, de crear una atmósfera.

El 19 de mayo de 1929, a las 11:00 horas, se inauguró la Exposición Internacional de Barcelona.


El anteproyecto y el proyecto definitivo

Con antelación a los viajes, el equipo ya había redactado un anteproyecto terminado el 31 de marzo de 1927. Es en ese momento cuando piensan que es imprescindible realizar un viaje por España con la intención de ver los modelos escogidos, aceptarlos o rechazarlos, y reafirmarse en la selección realizada inspirándose en las fotografías y gravados del Servicio Iconográfico de la España Monumental de la Diputación de Barcelona y de otras colecciones públicas y privadas (como, por ejemplo, el Archivo Mas).

Es importante tener en cuenta que la búsqueda de los ejemplares gráficos que el equipo llevó a cabo obedecía a los siguientes criterios:

⚫sin excesiva solemnidad ni monumentalidad,

⚫ carácter propio de la región que iba a ser representada,

⚫ selección de la calidad de los materiales de construcción autóctonos para que pudieran imitarse de forma convincente,

⚫ fachadas con decoración sobria y no excesivamente suntuosa,

⚫ dimensiones moderadas para una mayor capacidad de ejemplares.

En ese entonces no sospechaban que, tras los viajes, el anteproyecto cambiaría significativamente respecto del proyecto que finalmente se construyó, puesto que solo se mantuvieron nueve modelos de la planta del anteproyecto, mientras que el resto fueron modificados. De esos nueve, tres se mantuvieron intactos hasta el final en cuanto a su ubicación, distribución y aspecto. Son la puerta de San Vicente, el Ayuntamiento y el Monasterio.

Los viajeros estaban de acuerdo especialmente en un punto: por la experiencia que estaban adquiriendo, creían que sin su escapada nunca habría existido el Poble Espanyol tal y como tenía que ser. Estaban seguros de que gracias al peregrinaje, el conjunto arquitectónica iba a ser mucho mejor.

Así, el proyecto del Poble Espanyol se hace real en el momento del viaje, cuando sus creadores captan no solo los aspectos materiales y técnicos sino algo más intangible, gracias a lo cual iban a ser capaces de reproducir una nueva obra que tendría su propia aura.

El proyecto definitivo del Poble Espanyol entró en el Ayuntamiento de Barcelona el 22 de octubre de 1927.


Algunos edificios en el Pueblo español.

Rincón del triste
Un conde cuya hija no era físicamente muy agraciada buscaba un pretendiente para ella. Ante la imposibilidad de conseguirlo y viendo que ella se encerraba en sí misma y languidecía, decidió disfrazarse y cortejarla al pie de este balcón, recitándole los poemas más bellos jamás escritos.

Es así como consiguió esbozar una sonrisa en el rostro de su hija, hasta verla más que ilusionada. Al poco tiempo, el padre enfermó gravemente y cuando murió, su hija no pudo soportar la desgracia de esta muerte y, a la vez, el hecho de no volver a tener noticias de su amado, y murió de pena. De ahí que este tranquilo y acogedor rincón reciba este nombre.


Ayuntamiento de Valderrobles (Teruel, Aragón)

Una sala noble es el espacio más importante y predominante de un edificio de época. Antiguamente se encontraba en la planta principal separada de los cuartos del servicio y del resto de habitaciones, pero cerca de la cocina. Su función principal era recibir las visitas e impresionarlas.

En la actualidad, la mayoría de ayuntamientos y ateneos siguen teniendo una sala noble donde se celebran plenos, actos y eventos especiales como las bodas civiles.

La sala que encontraréis en la primera planta de este edificio -replica del Ayuntamiento de Valderrobles-es un majestuoso salón que reproduce la Sala Noble del Palacio de la Generalidad Valenciana, con grandes luces, imponentes cuadros y una cubierta de madera que otorgan al espacio un toque solemne muy valorado. Esta sala ha servido como localización para innumerables eventos e incluso rodajes, como el de la película catalana El retaule del flautista (2012).

El Palacio de la Generalidad Valenciana, igual que el de Cataluña, es uno de los pocos edificios de origen medieval en Europa que se mantiene como sede del gobierno y de la institución que lo construyó. Se creó el año 1421 y es de estilo gótico y renacentista.

La arquitectura de esta zona se basa en calles estrechas, sinuosas y adoquinadas, fachadas blan- cas recubiertas de cal y llenas de macetas de colo- res con geranios. Todos ellos, elementos muy útiles para tolerar mejor las altas temperaturas. Además, en Andalucía se encuentran numerosas y virtuosas construcciones hispanomusulmanas como las mezquitas, la Alcazaba o la Alhambra.


Palacio de Peñaflor (Ecija, Sevilla)

La puerta contiene elementos propios del estilo barroco, como las columnas salomónicas o las volutas, y otros del rococó, como las decoraciones geométricas. Además, incluye columnas dóricas y tríglifos, recursos neoclásicos.

El original de este edificio, joya del barroco civil, es un palacio del siglo XVIII que tiene ventanas falsas (trampantojos o trompe l'oeil).

Hay dos teorías sobre el porqué de estas ventanas: una de ellas cuenta que la mujer del marqués era muy hermosa y presumida y le gustaba ser piropeada al asomarse a las ventanas de palacio. El marqués, celoso, prohibió construir las ventanas y decidió pintarlas.

La otra versión se basa en el hecho de que por aquel tiempo se debía pagar un impuesto por cada ventana que se abría en las casas y, para no hacerlo, se pintaron.


Portal d´en Bover (Montblanc, Tarragona)

En Cataluña, la fiesta de la rosa y el libro, que tiene lugar el 23 de abril, es una de las más destacadas del año. El origen de esta jornada festiva es la célebre leyenda de San Jorge, que explica que un dragón amenazaba los alrededores de Montblanc. Para apaciguarlo, los habitantes del pueblo

le tenían que ofrecer una persona cada día para comer. Un día, la víctima elegida al azar fue la hija del Rey, la chica más guapa y gentil de aquellas tierras, cosa que provocaba la desesperación de su padre y de todos los conciudadanos. De repente, cuando la chica ya estaba cerca de la cueva del dragón, apareció un caballero sobre un caballo blanco y con una ar- madura dorada: San Jorge. Cuando el dragón ya estaba fuera de la cueva y estaba a punto de lanzarse sobre la princesa y el caballero, éste le clavó una lanza y lo mató. De la sangre de la bestia nació un rosal lleno de rosas rojas. San Jorge cogió la flor más bella y la ofreció a la princesa.

El 23 de abril, día de San Jorge, la tradición dicta que el chico regala una rosa a la chica y ella le ofrece un libro. Desde hace ya años esta costumbre se ha extendido de forma que rosas y libros se regalan a familiares en general como muestra de afecto.

La fiesta coincide con la celebración del Día Internacional del Libro, ya, que el 23 de abril es la fecha de muerte de Miguel de Cervantes y del nacimiento de William Shakespeare.


Portal del mar (Barcelona)

Aquí se observa una placa conmemorativa del paso del caballero Don Quijote. En su universal no- vela, Miguel de Cervantes cuenta que durante su visita a Barcelona don Quijote cruzó esta puerta para luchar contra el caballero de la Blanca Luna, que lo derrotó.

En 1715 el rey Felipe V ordenó colgar delante de esta puerta la cabeza dentro de una jaula del general Josep Moragues, uno de los oficiales que habían luchado en la defensa de Barcelona durante la Guerra de Sucesión, después de ser arrastrado por un caballo, luego degollado y cuarteado, como si se tratase de un bandolero. De esta manera Felipe V quería hacer visible quién ostentaba el poder en Cataluña.

La jaula no fue retirada hasta 12 años más tarde.


Por David Sánchez y Noelia Vela

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