Salida al sol, camino a la paz. MANIZALES 2022

La "corporación colombiana de teatro" presentó una obra de teatro no lineal y en ocasiones complicada de entender para ojos no colombianos, pero que hacen pensar y quizás buscar posteriormente más información para intentar comprender lo que ocurrió en Colombia desde hace más de 50 años, y cómo impactó en la propia sociedad actual. Todo ello llevado por unas artistas que desbordan calidad en cualquiera de las ramas que toquen: baile, interpretación, canto, coro... Lo mejor de la obra sin duda.



La obra comienza con música y unos coros que recuerdan a "Los miserables", donde todos los personajes de todos son mujeres (excepto dos hombres) y con una representación no lineal de secuencias o gags, que quieren mostrar el sufrimiento, en particular de las mujeres, con respecto a la guerra provocada por los grupos guerrilleros. Aprovecha para mostrar también la hipocresía y culpa de elementos como los políticos, los militares, el capitalismo o los conquistadores españoles.
En este batiburrillo de culpables el único eje en común es que son hombres, utilizando en varias secuencias a los únicos tres hombres que hay, como actores en papeles de "malos". En ocasiones pareciera que el problema que tiene Colombia no es el narcotráfico o la corrupción, sino los hombres y quizás no sea esa la intención de su directora, ahora ministra de cultura, Patricia Ariza, pero según está escrita y dirigida, habrá muchos espectadores que piensen, o que pueda pensar, parecido.
La comisión de la verdad está presente y no solamente en el guión, sino también por la ayuda que recibió esta obra, ya que se ha creado un fondo cultural que sale de esta comisión, siendo "Salida al sol, camino a la paz" una de las dos obras de teatro ganadoras de la ayuda (la otra fue "La resurrección de los condenados" del teatro Terra).

La idea es sanar las heridas y mostrar la complicación de las familias víctimas, por encontrar, no solamente los cuerpos de sus desaparecidos, sino también una forma de arrepentimiento por parte de los culpables últimos.
Algo que en España suena familiar, debido a que con una guerra civil como la española, aún más fresca de lo que debería, en la que hay dos bandos que se odian por culpa de dirigentes sin escrúpulos, donde hay personas aún enterradas sin que las familias sepan dónde están, o una banda terrorista que podría asimilarse a las guerrillas. Todo este espectro debería hacer a España particularmente sensible a la problemática colombiana, ya que también hay víctimas que intentan entender porqué lo hicieron, como pudimos ver en películas reciente "Maixabel" o la serie "Patria", en donde se trata el tema de forma aséptica.
La cantidad de temas tocados en esta obra son interminables entre bailes de danza, rap, coros, consignas repetidas con furia y sin ritmo, cantantes de opera o simple teatro con diálogos, con una idea fija sobre el genocidio creado por hombres corruptos llenos de ansias de poder. 
La definición de la tan usada palabra "genocidio" es: "aniquilación o exterminio sistemático y deliberado de un grupo social por motivos raciales, políticos o religiosos".
Por las noticias que han llegado, genocidio es lo que en ocasiones parece haber ocurrido en algunas aldeas o regiones durante el conflicto, pero no durante la etapa de los conquistadores españoles como indican en la canción inicial de la obra (no se entiende qué tiene esto que ver en una obra que trata de un conflicto de los últimos 50 años). Estos conquistadores tenían a gran parte de indígenas en sus encomiendas o en las misiones (siendo estás primeras prohibidas a partir de las nuevas leyes de Burgos a mediados del siglo XXI) ya que los indígenas eran ciudadanos del Imperio español. 
Esta breve reseña histórica es necesaria ya que se habla de memoria, y tanto para bien como para mal, esa memoria debería contar la verdad, que es lo que pretende la "comisión de la verdad". Las adulteraciones de la verdad en un sentido u otro provocan oídos injustificados, útiles únicamente para conseguir votos en elecciones o ayudas para proyectos, pero repercutiendo en una merma de la calidad de cualquier obra, que puede correr más el riesgo de convertirse en un panfleto populista que una enseñanza para todos.
Una obra con partes bien ejecutadas, con falta de amalgama que pretende ser sustituida por una constante actitud de rabia más típica de políticas (de ahí lo de panfleto) que de una obra teatral, y es que quizás la obra tuvo algún cambio posterior (o no) cuando su directora fue nombrada ministra de cultura. 

Desde un punto de vista periodístico, y sin dominar el espectro político de este país que es Colombia, se vislumbra difícil entender una crítica neutra de esta obra, si amas a al gobierno está obra será "necesaria" incluso antes de verla. Y si se está en contra, será una obra "infumable" también sin verla. Dejando quizás en una posición privilegiada y neutra a la prensa internacional sin trazas ideológicas respecto a los temas que están de actualidad en el país.

Opinión: 3,5/5



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