El cielo, la noche y la fiesta (El Tartufo, Don Juan, Psyché) de Molière. Aviñón 2021


Le ciel, la nuit et la fête (le Tartuffe, dom Juan, Psyché) de Molière, participando en el IN en la Universidad de Aviñón.

Creado por el nuevo teatro popular, Fontaine-Guérin.

Con un título tan largo, no se podría esperar una obra menos larga: 6h y 30 min. Las 3 partes principales que van de 1h30 a 30 min, están divididas por pausas amenizadas por 30 minutos de radio.

El público puede llegar a ver esta obra, en su conjunto, como sobrepasada por la pedantería imperante en los dos escenarios que hay (radio y principal). El calor del patio al ser al exterior y aun con sol, junto con el llevar la mascarilla puesta, impide que la obra se disfrute en su plenitud, haciendo que el espectador siente que sobran 5 horas y media. Desde el inicio, donde los actores pretenden hacer un programa de radio, entrevistando a un cardenal, el cual dice una sarta de frases que no tienen el más mínimo interés, nadie le escuchaba mientras hablaba, ni siguiera cuando había una mesa con varios pretendidos presentadores, la gente prestaba atención. 

La pérdida de tiempo parece ser el emblema de esta producción, donde las 6h30 no parecen importar a su director. En estos momentos es donde más de un espectador hubiera ingerido con gusto una de esas pastillas que preconizaban en "la última noche del mundo", para poder al menos sacar provecho a las casi 7 horas de "show".

De hecho, el show es una tabla con dos puertas, una a cada extremo, con una mesa en el medio. Entre tanto, los protagonistas de las obras de Molière van actuando, con un excesivo maquillaje para hacerlo más moderno, mientras que una de las protagonistas no estaba maquillada: buscando la sorpresa del espectador que queda atónito con tal aguda imaginación... La obra es un poco aburrida desde el inicio, sin que llegue a mejorar en ningún momento, la ventaja de las obras clásicas que son aburridas es que duran una hora, u hora y media, por lo que el mal trago pasa rápido. Pero esto es más una tortura propia de la inquisición francesa, obligando al público a abrir la boca y tragarse semejante obra "contemporanea" que la gente muy culta con extenso conocimiento en teatro podría llegar a valorar, pero que para el público cotidiano no llega a calar.

Probablemente sea la ignorancia del 99% del público, o simplemente que el día era demasiado caluroso como para estar receptivos antes semejante tsunami de arte y pasión, pero la verdad es que ni el lugar majestuoso, ni probablemente el presupuesto (elevado a todas luces por la cantidad de gente y los dos escenarios), ni las expectativas puestas por un público que va a ver una gran obra en el IN de Aviñón, acompañan a la calidad de la obra, la falta de dinamismo y sobre todo la falta de conexión con el público, exigiendo a este público que modifique su forma de aceptar el arte considerando que lo que está viendo es bello, es empático, es arte con letras mayúsculas. Quizás ese día aún no ha llegado, y puede que nunca llegue, porque las obras aburridas (que no es lo mismo que tristes o serias) serán siempre aburridas.

Opinión: 1/5






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